Trabajar duro no garantiza el éxito. Trabajar de forma inteligente es mucho mejor.
La falta de un proceso inteligente de creación de startups a medida ha llevado a muchos a aventurarse a lanzar un nuevo producto o servicio en condiciones de extrema incertidumbre sin un proceso que nos vaya garantizando unas mínimas garantías de éxito. Toman un enfoque de “lánzate”, “solo hazlo” que impulsa a emprendedores nobeles a arriesgar sin necesidad.
Pero esta no es opción adecuada. Usando el enfoque de Lean Startup, las empresas pueden crear orden, no caos, al proporcionar herramientas para probar una visión y generar correcciones y feedback continuamente. Lean no se trata simplemente de gastar menos dinero. Lean no se trata solo de fallar rápido, sino de fallar barato. Se trata de poner un proceso, una metodología en torno al desarrollo de un producto.
Esta metodología de Lean Startup tiene como premisa que cada startup es un gran experimento que intenta responder una pregunta.
La pregunta no es “¿Se puede construir este producto?” En cambio, las preguntas son “¿Debería construirse este producto?” y “¿Podemos construir un negocio sostenible en torno a este conjunto de productos y servicios?” Este experimento es más que solo investigación teórica; es un primer producto. No el definitivo, sino solo una primera versión de test. Una estructura mínimamente funcional, pero que tiene lo necesario para mostar lo que queremos vender y lo que soluciona. Esto es el MVP.
Si tiene éxito, le permite a un emprendedor comenzar su proyecto de forma más segura: asegurando y cuidando los primeros clientes, agregar inversión en publicidad, posicionamiento, empleados, etc.
Para cuando el producto esté listo para ser comercializado masivamente, ya tendremos una base de clientes establecidos. Ha resuelto los primeros problemas reales y ofrece especificaciones detalladas de lo que se necesita construir para ganar una gran cuota de mercado.
Si hemos invertido solo el 10% de nuestra capacidad financiera en testar y corregir el prototipo, nos habrá salvaguardado el 90% restante que ya irá dedicado al producto final. Si en esta primera fase el MVP y la respuesta fue fallida podremos determinar los cambios y corregirlos e incluso no dedicar ese 90% restante a este proyecto y dedicarlo a otro o al menos no haberlo perdido a los pocos meses de empezar.
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