Definir una propuesta de valor no es nada fácil. Se trata del corazón y el ADN de tu empresa, lo que define y representa su razón de ser. Es una parada obligatoria en la creación de cualquier empresa.
Primero debemos empezar por lo básico.
¿Qué es una propuesta de valor?
La propuesta de valor comunica los beneficios que aporta tu producto y cuál es el valor diferencial, es decir, por qué debería elegirte a ti y no a la competencia. Es una expresión sintética del valor único que ofrece tu producto al cliente.
Por definición, al hablar de startups e ideas innovadoras siempre contamos con un alto componente de incertidumbre: el producto no está definido por completo, no sabes quiénes son tus clientes y por tanto, no sabes qué les parece más valioso de tu producto.
Por eso, a la hora de definir la propuesta de valor, céntrate en estos tres aspectos que sí conoces:
- ¿A quién va dirigido tu producto?
- ¿Qué problema has identificado en el mercado?
- ¿Qué beneficios aporta tu producto al cliente?
No confundas propuesta de valor con visión. Mantén los pies en la tierra y no prometas algo que no puedas cumplir o hables de algo que todavía no ofreces.
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