La venta de la compañía puede ser por voluntad propia o por unas circunstancias externas que la condicionan. Es importante diferenciarlo porque esto repercutirá en las condiciones de la operación, las prioridades y los tiempos, que influirán en su valoración.
Las circunstancias externas pueden venir de los inversores o los socios de la empresa, que por circunstancias personales quieren salir de la empresa y obtener liquidez. Puede ser por una situación económica particular o simplemente que haya dejado de tener interés en la empresa y quiere obtener su capital y dejar su relación con ella.
A pesar de que lo normal es pensar que el momento de venta de la empresa debe ser cuando ésta va mal, lo mejor es plantearse la venta cuando se considere que estratégicamente es bueno hacer una desinversión, que puede ser cuando el negocio va bien.
Es importante analizar la rentabilidad a largo plazo de la inversión en la empresa. Para ello, habrá que tener en cuenta el capital invertido y los dividendos que se están obteniendo, además del valor de la compañía en tiempo real y los cambios que éste sufra.
Para tomar la decisión de desinvertir en una compañía habrá que tener en cuenta el coste de oportunidad de la inversión, es decir, los beneficios que se están dejando de obtener por tener el capital invertido en otro sitio.
Así, un empresario que tenga inversiones en varias compañías y sectores, podrá decidir desinvertir en una empresa a pesar de obtener beneficios si observa que en otra de las compañías que invierte está obteniendo una rentabilidad mayor.
VENTA DE EMPRESA

¿MEJOR MOMENTO PARA VENDER?

La venta de la compañía puede ser por voluntad propia o por unas circunstancias externas que la condicionan. Es importante diferenciarlo porque esto repercutirá en las condiciones de la operación, las prioridades y los tiempos, que influirán en su valoración.
Las circunstancias externas pueden venir de los inversores o los socios de la empresa, que por circunstancias personales quieren salir de la empresa y obtener liquidez. Puede ser por una situación económica particular o simplemente que haya dejado de tener interés en la empresa y quiere obtener su capital y dejar su relación con ella.
A pesar de que lo normal es pensar que el momento de venta de la empresa debe ser cuando ésta va mal, lo mejor es plantearse la venta cuando se considere que estratégicamente es bueno hacer una desinversión, que puede ser cuando el negocio va bien.
Es importante analizar la rentabilidad a largo plazo de la inversión en la empresa. Para ello, habrá que tener en cuenta el capital invertido y los dividendos que se están obteniendo, además del valor de la compañía en tiempo real y los cambios que éste sufra.
Para tomar la decisión de desinvertir en una compañía habrá que tener en cuenta el coste de oportunidad de la inversión, es decir, los beneficios que se están dejando de obtener por tener el capital invertido en otro sitio.
Así, un empresario que tenga inversiones en varias compañías y sectores, podrá decidir desinvertir en una empresa a pesar de obtener beneficios si observa que en otra de las compañías que invierte está obteniendo una rentabilidad mayor.
